nunca pensé que mi ánimo pasaría cambiando de despejado a nublado día por medio, o quizás de un minuto a otro. Hace tanto que no siento que la felicidad abunde en mi y que la tranquilidad sea mi mejor aliada.
No creía que la vida en pareja fuese tan fría a veces. O que el otro en ocasiones es invisible.
Me acuerdo que cuando era adolescente, en una tarde de verano me digo: "hace tanto tiempo que no lloro" y hoy lo hago día por medio.
Estoy defraudada de mi misma, de mis objetivos que se hacen humo por cualquier motivo o simplemente no tengo fuerzas para seguir adelante. Me pesa el pelo, las uñas, los ojos, me faltan los pesos en los bolsillos y los sueños por cumplir.
Mando a la mierda a diario todo, lloro con el perro que me acompaña en el paradero mientras espero el bus para el regreso a casa, siento mi alma cansada, a veces siento a Dios a mi lado, otras veces a mi abuelo que murió hace 12 años.
Cuando me siento así cierro los ojos y me transporto a esos olores del verano de años pasados en el jardín de mi casa de la niñez, de los colores, que eran distintos en esos años. A veces cuando vengo de comprar el pan pasa un zorzal y me acuerdo de toda la tranquilidad que ya no tengo.
Hay cuestionamiento de todo, de las decisiones que he tomado, de lo que hice y de lo que no. De haber volado de casa, de no quedar embarazada cuando yo quería, de que él no me haga el amor con la frecuencia que deseo yo y que a veces se me quita con solo ponerme a pensar en los tiempos cuando el sexo no existía para mi.
"no se cuando volveré, no se donde llegaré no sé que me encontraré, ni me importa"(Bebe)
























da, de esos miaus ronroneados. Hoy tipo 10 de la mañana despierto con un peso en la espalda, además que anoche dormí pésimo, y el peso era ella, la muñeca estaba arriba de mí, y al ratito empieza a "amasarme" igual fué rico, cómo que la Domi le achuntó a mi dolor de espalda... cosita liiiinda.